La fuerza de la unidad en La Palma
Afrodescendencia, resistencia y esperanza
Por Argelis V. Wesley
Cada vez que estoy en La Palma, experimento una conexión profunda, como si cada rincón de esta comunidad resonara con las historias de sus ancestros y el espíritu de camaradería que los define. Es un lugar donde la herencia cultural de los palenques, establecidos hace cinco siglos en Darién, sigue viva, alimentando la unidad y el orgullo de un pueblo afrodescendiente que ha sido protagonista en la formación de la sociedad panameña.
Esa conexión puede deberse a varios factores: la travesía por el río Tuira, que permite admirar la exuberante naturaleza de Darién; la rica historia de La Palma, fundada el 27 de diciembre de 1922 durante el gobierno de Belisario Porras; o quizás el calor humano de su gente, cuya acogida siempre es sincera y cálida, incluso sabiendo que no soy originaria de allí.
Lo que tengo claro es que La Palma, como capital de Darién, representa un símbolo de identidad y resistencia que no debe ser reemplazado. En esta ciudad, la alcaldesa Yenia Julio, una mujer comprometida y la segunda oriunda en ocupar este cargo, lidera con esfuerzo y determinación uno de los distritos más empobrecidos del país. Chepigana, con su mayoría de habitantes afrodescendientes y Emberá-Wounaan, enfrenta enormes desafíos como la falta de hospitales, carreteras y otras infraestructuras básicas.
Llegar a La Palma desde la Ciudad de Panamá es un recordatorio de estas desigualdades. El viaje terrestre de cuatro horas está marcado por un deterioro visible en la carretera de Chepo y por los constantes retenes policiales en el trayecto hacia Metetí. Estos retenes, aparentemente enfocados en la movilidad transfronteriza, contrastan con la ausencia de controles similares en provincias como Chiriquí, lo que evidencia un trato diferenciado hacia Darién.
Sin embargo, la condición humana de su gente brilla intensamente, como quedó demostrado el pasado 22 de noviembre, cuando La Palma celebró por primera vez un desfile de Navidad. Con el título La magia de la Navidad en tu pueblo, el evento fue un ejemplo de unidad y esperanza. La alcaldesa, junto con su equipo, gestionó patrocinadores locales, recolectó juguetes para 1,300 niñas y niños, organizó la donación de carrozas alegóricas, y promovió presentaciones artísticas, todo mientras integraba a la comunidad en esta celebración sin precedentes.
La calle principal se llenó de música, fuegos artificiales, danzas y sonrisas. Fue un momento en el que la alegría colectiva se sintió como un abrazo cálido, un recordatorio del espíritu solidario y la fortaleza de Chepigana. Como dijo Torónbolo, uno de los artistas invitados: “Estamos compartiendo en familia”.
A pesar de ser una provincia rica en recursos naturales y biodiversidad, Darién sigue siendo marginada debido al racismo estructural que ha permeado la historia. Sin embargo, eventos como este desfile demuestran que, frente al olvido, la unidad y la resistencia siguen siendo herramientas poderosas. La Palma y su gente nos enseñan que, incluso en medio de desafíos, el espíritu de comunidad puede iluminar el camino hacia un futuro lleno de esperanza y posibilidades.


