Curundú y la Ciudad de las Artes: un encuentro con la historia y el presente
Curundú, un territorio cargado de historia, es un símbolo de resistencia y lucha en el Istmo de Panamá. Durante el periodo colonial, fue uno de los palenques establecidos por afrodescendientes que buscaban libertad y autonomía. Antes de que el río Curundú fuese desviado, este lugar era un epicentro para la pesca y la supervivencia de comunidades afrodescendientes, cuyo legado sigue vivo a pesar de las políticas de marginalización y abandono orquestadas para discriminar a su población visiblemente negra.
En medio de estas adversidades, un rincón de Curundú albergaba una escuela creada durante la época de la Zona del Canal, cuya estructura, ahora transformada, forma parte de la Universidad de Panamá. Este espacio se ha revitalizado con la inauguración de la Ciudad de las Artes en 2024, un proyecto largamente postergado que ahora opera bajo la administración del Ministerio de Cultura, el más reciente ente gubernamental del país.
Las edificaciones de la Ciudad de las Artes son un testimonio de una visión audaz: priorizar la cultura como eje de desarrollo e identidad. Este espacio simboliza un renacer para Curundú, reivindicando su relevancia histórica y cultural.
A finales de diciembre, tuve la oportunidad de asistir a un evento en la Ciudad de las Artes como parte del lanzamiento del proyecto 10 Mujeres Épicas, liderado por Sharon Pringle, periodista y experta en educación popular. Este evento se llevó a cabo en el edificio que rinde tributo a la legendaria bailarina clásica británica Dame Margot Fonteyn, quien pasó los últimos años de su vida en Panamá y fue una benefactora del Ballet Clásico del país. Este edificio no solo honra su legado, sino que también se erige como un espacio dedicado al arte y a la transformación cultural.
El proyecto 10 Mujeres Épicas reconoció a 10 mujeres panameñas destacadas, quienes han dedicado su vida a defender derechos y a empoderar a otras mujeres en un contexto aún marcado por prácticas discriminatorias y coloniales. Durante el evento, una frase resonó profundamente: “Las leyes nos dan el permiso para exigir, pero hay un desconocimiento generalizado de nuestros derechos fundamentales”. Este llamado a la acción enfatizó la importancia de la unidad entre mujeres, sin importar edades o contextos, para enfrentar las injusticias que aún persisten.
En América Latina, las mujeres hemos heredado prácticas coloniales basadas en la discriminación y la esclavitud. A pesar de los avances, los esfuerzos para reparar estos daños históricos han sido insuficientes. La deshumanización, la trata y la violencia de género han sido constantes, perpetuando la negación de derechos fundamentales en los Estados de Abya Yala.
El evento fue un recordatorio poderoso de la fuerza colectiva de las mujeres y de la necesidad de mantener viva la lucha por la igualdad y la justicia. La Ciudad de las Artes, situada en un territorio emblemático como Curundú y que albergaespacios que honran a figuras como Dame Margot Fonteyn, se convierte en un símbolo de reconciliación entre la historia y el presente. Es un lugar que no solo honra el pasado, sino que también impulsa nuevas narrativas de resistencia, empoderamiento y transformación para Panamá y la región.

