2025: el inicio de una nueva etapa y una bitácora de viajes
El 2025 marca un momento significativo en mi vida. He decidido documentar aquellos instantes que considero relevantes, al comenzar por mi reciente viaje de trabajo. Esta decisión, tomada en diciembre de 2024, dio lugar a esta bitácora que inicia con mi experiencia en la conferencia más grande de temas migratorios en Estados Unidos: la NIIC (National Immigrant Integration Conference), cuya edición más reciente tuvo lugar en Houston, Texas, del 8 al 10 de diciembre. Este evento, que contó con más de 1,400 asistentes, 500 organizaciones, 25 puestos de exhibición y alrededor de 200 oradores, proporcionó una plataforma crítica para abordar temas urgentes que afectan a la población migrante en Estados Unidos y la región latinoamericana.
Llegué al Aeropuerto Internacional de Houston un sábado lluvioso. Mi amiga Gabriela Estrada, catedrática de la Universidad de Houston, me recibió con su característica hospitalidad. Gabriela es una persona a quien admiro profundamente. Compartimos intereses comunes y, mientras conducía, me contó cómo ha sido su vida en Houston y cómo logró adaptarse a esta ciudad vibrante.
Houston me impresionó desde el primer momento. Es una ciudad inmensa, con rascacielos y edificaciones que reflejan una grandeza casi abrumadora. Sin embargo, es evidente que la movilidad en esta metrópolis depende del automóvil, lo que hace casi indispensable contar con un carro o recurrir al servicio de Uber. Me hospedé en un hotel de la cadena Hilton, ubicado en Downtown, muy cerca del centro de convenciones donde se llevó a cabo la conferencia.
Un detalle que llamó mi atención fue la conexión directa entre el aeropuerto y la cadena Marriott a través de una línea subterránea. Es un claro ejemplo de cómo el sistema capitalista financia proyectos que favorecen el flujo de huéspedes y fortalecen las alianzas comerciales.
Houston, además, es una ciudad marcada por la diversidad. Su alta incidencia de migrantes, provenientes de países como México y Nigeria, ha creado una sinergia única en lo social, cultural y político. Tuve la oportunidad de conversar con uno de mis conductores de Uber, un cubano que vive en Houston desde hace nueve años. Me contó cómo llegó a Panamá en tránsito antes de continuar hacia Estados Unidos, donde finalmente obtuvo la ciudadanía. Su historia, como tantas otras, es un reflejo de la determinación de las personas migrantes y su capacidad para adaptarse y prosperar en una ciudad como Houston.
Aunque mi tiempo allí fue breve —tan solo dos días—, me bastó para entender por qué Houston es una de las ciudades más densamente pobladas de Estados Unidos. Su esencia está marcada por la fusión del Tex-Mex, la riqueza multicultural y la importancia de la movilidad humana como motor de su desarrollo. Houston no solo es una ciudad; es un testimonio vivo de cómo la migración transforma y enriquece a las sociedades, y este viaje me permitió verlo de cerca.





